En vigor desde agosto de 2024, se ha implementado progresivamente en febrero 2025, en el que entró en vigor las prohibiciones absolutas y en agosto del próximo año se da el plazo límite para adaptar los sistemas de IA generativa. Con esta legislación, la UE reafirma su papel como pionera en la regulación tecnológica, aunque el desafío ahora será equilibrar la protección de derechos con la competitividad industrial en un mercado global cada vez más dependiente de la inteligencia artificial.







